10 mayo 2007

Kool Thing

Parado. Distante, como un caballo entrando a trotar. Así se sentía Rocamadour al entrar a ese zaguán lleno de desparpajos lanzados a despropósito. Era un mundo lleno de contradicciones y silencios a veces exagerados porque sí porque sí porque sí. Su mirada contemplativa era dos puntos aparte girantes, casi destallantes que explotaban en cada cosa si eso era rojo. Se atrevió a opinar sobre su elección y echó a perder un pez que pasó por su camino, ahogándolo en todo menos en sal. Y hay un hombre, hay-un-hombre, parado en el zaguán con gorra y bandera negro y blanca, con un brazo arriba apretando algo menos la pasta dental desde abajo. Hace sonar algo como un plac y el caballo echa a correr.



Guardado en: Ombliguismo

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