20 abril 2007

Eres como un color turquesa dando vueltas

Vaya a saber en qué momento de la sobremesa quisiste hacer funcionar tu estimated time of arrival e ir al baño por un momento. Tu padre se sobresaltó y pidió ensalada de berenjena a tu madre, pero tu madre seguía escogiendo las lechugas del plato. Yo, con un giro de cabeza por sobre la gorra huachafa de tu hermano, veía como ibas haciéndote mas cercana mientras te alejabas, como ese deseo de correr a abrazarte y contar hasta diez, como una realidad desmemoriada. Enseguida, me di cuenta que tal vez aquel día que te conocí, los abrazos andaban devaluados, o el mercado de abrazos era demasiado grande para una realidad tan transitoria, que no habíamos contado hasta diez. Tu padre me habló de su auto, si yo pensaba comprarme uno; me habló de su padre, si mi padre era tan bueno como el suyo; me habló de su juventud, si había vivido tanto-como-él; me habló de su viaje por París, si yo había salido alguna vez de este país. Pero yo sólo pensaba en que deberías de estar dando vueltas por tu cuarto como un color turquesa porque vi, lo noté, que no estabas muy cómoda, que algo había pasado, que no estabas muy animada. Pensé en tu número favorito y empecé a combinarlo con el mío.

Guardado en: Ombliguismo


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